Otro ejemplo de superorganismo hecho de hormigas

De modo parecido a como las células del cuerpo humano son individuos pero también partes de un macroindividuo, las hormigas, en algunos aspectos, pueden comportarse como células de un superorganismo.

Un ejemplo, del que recientemente se ha logrado averiguar sus secretos, es el de las balsas hechas de hormigas. Se trata de un fenómeno natural asombroso, que ha intrigado a los biólogos durante décadas: Si un individuo de la especie Solenopsis invicta cae al agua, se verá en serios apuros. Sin embargo, cuando hay un grupo lo bastante numeroso de estas hormigas en el agua, son capaces de agarrarse las unas a otras con una coordinación tan eficiente que forman una balsa flotante que repele al agua y en la que pueden mantenerse a flote durante días sin apenas esfuerzos.

El fenómeno no sólo es del interés de los entomólogos. Científicos envueltos en el diseño de materiales estructurados que floten en el agua, e incluso robotistas especializados en robots insectoides y robótica colectiva, pueden hallar nuevas e interesantes ideas de diseño en esta insólita estrategia de las hormigas.

Los ingenieros Nathan Mlot, Craig Tovey y David Hu, los tres del Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech), en Estados Unidos, han resuelto ahora uno de los misterios de cómo las hormigas de esta especie se convierten en bloques de construcción de la singular balsa.

Han comprobado que la balsa no es el resultado de acciones individuales anárquicas que conduzcan a un resultado positivo por alguna ley favorable del caos. Muy al contrario, las hormigas actúan de manera bien coordinada.

El exoesqueleto de cada hormiga es moderadamente hidrófobo. Pero al enlazar sus cuerpos, esa cualidad se refuerza, como por ejemplo sucede con los hilos cuando se entrelazan para formar un tejido impermeable.

El equipo del Georgia Tech observó que las hormigas, cuando deciden formar una balsa entre todas, se sujetan entre sí con sus mandíbulas, garras y almohadillas adhesivas, con una fuerza que puede llegar a ser de 400 veces su peso corporal.

El resultado es un “material” viscoso y elástico en el que las hormigas ejercen la función de moléculas virtuales. Estas balsas resisten inmersiones y otras peturbaciones, son autorreparables, o sea, que si una hormiga se desprende, las demás ocupan ese hueco. En menos de cien segundos la balsa puede estar lista.

Esta capacidad de coordinación para tareas de autoensamblaje y autorreparación son una característica típica de las células de un organismo complejo.

Las hormigas se comportan como células de un único organismo cuando adoptan la configuración de balsa. Esta conducta demuestra que las colonias de hormigas se comportan como macroindividuos virtuales, o lo que se ha dado en llamar superorganismos. Una colonia se compone de vida independiente de seres unicelulares y la vida comunitaria de las células en un organismo multicelular. En esta segunda modalidad, las células siguen siendo individuos pero su relación es tan estrecha que juntas constituyen una entidad viviente superior.

En una investigación anterior, de la que ya informamos en su día en NCYT, un equipo de investigadores de la Universidad de Florida, la Universidad de Oklahoma y la Academia Albert Einstein de Medicina, dependiente de la Universidad Yeshiva, tomó los mismos modelos matemáticos que predicen el tiempo de vida, el crecimiento y la reproducción en organismos individuales, y los usó para predecir estas características en colonias enteras de insectos sociales. Analizando los datos de 168 especies de insectos sociales diferentes, incluyendo hormigas, termitas, abejas y avispas, los autores de aquel estudio descubrieron que el tiempo de vida, las tasas de crecimiento y el ritmo de reproducción de colonias completas, cuando son consideradas como superorganismos, resultan indistinguibles de las que tendría la colonia si fuese un único y gran organismo.

Ejemplos como estos ilustran a la perfección que, en la historia de la vida, dos de las principales innovaciones evolutivas han sido la asociación entre células para funcionar como un solo organismo, y la asociación entre individuos para funcionar como una sociedad.

Esta entrada foi publicada en A Ciencia e etiquetada . Garda o enlace permanente.

Os comentarios están pechados.