Un planeta con cuatro soles

Desde el gigante gaseoso del sistema 30 Arietis, el firmamento tendría un enorme sol y dos brillantes estrellas que se podrían ver de día. Sin embargo, con un telescopio se podría observar que el gran astro tendría a otro más pequeño orbitando a su alrededor.

Este sistema múltiple, que se encuentra a 136 años luz de nuestro planeta y se ubica en la constelación de Aries, fue descubierto como sistema triple en 2009. Sin embargo, desde el Observatorio Palomar en San Diego (California), ha podido distinguirse una cuarta estrella. El hallazgo fue posible gracias al sistema de óptica adaptativa Robo-AO, del Centro Interuniversitario para la Astronomía y la Astrofísica de la India (IUCAA) y el Instituto de Tecnología de California (Caltech), y el sistema de óptica adaptativa PALM-3000, desarrollado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) y Caltech, según ha informado la NASA.

El sistema planetario 30 Arietis, también conocido como 30 Ari, está formado por un gigante gaseoso con una masa diez veces superior a la de Júpiter que orbita a su estrella primaria en 335 días. Esta estrella tiene una compañera relativamente cercana y, esta pareja, a su vez, se encierra en una gigantesca órbita con otro par de estrellas.

El equipo que realizó el hallazgo pretende comprender los efectos de varias estrellas madre en los planetas jóvenes en desarrollo. Los astrofísicos sugieren que los compañeros estelares podrían influir en el destino de los planetas cambiando sus órbitas. De hecho, planetas de una masa similar a Júpiter y con órbitas cercanas a su sol, llamados ‘Júpiter calientes’, podrían ser ligeramente empujados más cerca de la estrella primaria debido a la gravedad de su compañera.

Los astrónomos creen que así podría ser el caso de otro sistema múltiple que han redefinido, el de HD 2638. Se sabía que un Júpiter caliente se encontraba dentro de un sistema binario pero, gracias a los instrumentos Robo-AO y PALM-3000 han distinguido una tercera que orbita a la estrella madre primaria lo suficientemente cerca como para haber influido en el desarrollo de este Júpiter caliente y su órbita. “Esto refuerza la conexión entre los sistemas estelares múltiples y los planetas masivos”, destaca Lewis Roberts, astrofísico del JPL y autor principal de los nuevos hallazgos publicados en la revista Astronomical Journal.

En el caso del sistema cuádruple de 30 Ari, la última estrella descubierta que orbita a la primaria está más cerca del planeta que en el caso del sistema triple y, sin embargo, no parece afectar a la órbita del planeta. Los científicos no terminan de comprender la razón exacta de este fenómeno, por lo que el equipo planea futuras observaciones para salir de dudas.

Aunque los sistemas binarios son más frecuentes en el Universo que los individuales, como el nuestro, lo curioso es que este hallazgo cuádruple es sólo el segundo de la historia. El primero fue KIC 4862625, descubierto en 2013 por científicos aficionados que utilizaban los datos de acceso público de la misión Kepler de la NASA. Sin embargo, 30 Ari viene a sugerir que los sistemas cuádruples podrían ser menos extraños de lo que se pensaba.

De hecho, los avances de la ciencia podrían acabar aumentando sus descubrimientos exponencialmente a lo largo de los años. “Alrededor de un cuatro por ciento de las estrellas de tipo solar se encuentran en sistemas cuádruples, y ese índice ha aumentado a partir de estimaciones previas, pues las técnicas de observación están mejorando constantemente”, afirma el coautor del hallazgo, Andrei Tokovinin, del Observatorio Interamericano de Cerro Tololo en Chile.

En los últimos años se han encontrado docenas de planetas con dos o tres estrellas madre. “Los sistemas de estrellas vienen en múltiples formas”, explica Roberts. “Puede haber estrellas individuales, estrellas binarias, estrellas triples, incluso sistemas quíntuples. Es increíble la forma en que la naturaleza pone estas cosas juntas”. Así, quizá cientos, quizá miles o millones de planetas disfrutan de maravillosas puestas de soles al más puro estilo Star Wars en el planeta Tatooine. Sin embargo, según los científicos, en 30 Ari la vida es muy poco probable y por ello ningún ser vivo podría disfrutar de su cuádruple ocaso. Aún así, los terrícolas pueden ver desde sus casas parte de este curioso sistema solar si apuntan sus telescopios a la constelación de Aries.

http://www.elmundo.es/ciencia/2015/03/05/54f8483f268e3ef1248b4581.html

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